Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
Restos de un castillo, construido entre los siglos XII-XIII, cuya fábrica está formada por un potente zócalo de mampostería trabada con cal, recrecido con tapial calicastrado. Se sitúa en el centro del barrio de El Campanar sobre el punto más elevado del espolón sobre el que se asentó el núcleo más antiguo del Rubielos cristiano. Desde la calle del Campanar se observa el lienzo meridional del castillo, con zócalo de mampostería trabada con cal, sobre el que se levanta la fábrica de tapial calicastrado. La anchura del muro decrece con la altura, escalonándose el muro intramuros, es decir, la superficie útil del castillo es progresivamente más grande en las plantas superiores. En el muro se observa la existencia de varias reparaciones y aperturas y cierres de vanos; también hay numerosos mechinales que aparecen a lo largo del paramento. El lienzo tiene una puerta adintelada actual que sirve de acceso a la vivienda que tiene adosado. La fachada posterior muestra un vano de sillería con ménsulas de piedra sencillamente decoradas, jambas de sillería y dintel de madera, que también está cegado. Originariamente el edificio debía tener tres plantas. Este edificio ha sido objeto de múltiples fases constructivas, si bien las características y cronología de estas no se puede determinar sin un estrucio arqueológico y documental. Un reciente estudio realizado con georradar (Luis Avial, Georadar Condor, octubre 2009) ha permitido detectar la presencia de una posible escalera y una estancia subterránea.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002